Derecho Penal
7 de septiembre de 2026

Delitos a la carta

Cómico. Casi irrisorio, si no fuera tan grave lo que está en juego: imaginar al delincuente que, a punto de cometer un delito grave, detiene el gesto y abre el Código Penal como quien abre una lista de precios, buscando el costo exacto de lo que va a hacer. Esa escena no ha ocurrido jamás. Y, sin embargo, la promesa de que subir las penas basta para bajar el delito se sostiene como si ocurriera, sin falta, cada vez.

Si el Código Penal no gobierna ese instante, algo más lo gobierna. Desde una perspectiva de filosofía del derecho y pluralismo jurídico, esta entrada de blog explora la idea de que junto al derecho del Estado conviven otros órdenes normativos: el de la costumbre, el de la comunidad y, en ciertos territorios colombianos, el que impuso quien ocupó el vacío que el Estado dejó. Este breve análisis, realizado por el estudiante de nuestra Facultad de Derecho y monitor del Departamento de Derecho Procesal, Emiliano Rivas Arango, muestra que ninguno de estos órdenes consulta el Código Penal antes de actuar. Aumentar las penas es una respuesta fácil para el Congreso, pero inútil en la calle: la política criminal colombiana sigue legislando para un ciudadano ideal que no existe, mientras ignora los órdenes reales que gobiernan el delito.

Imagen tomada de: Choosing from a menu (Creative Commons)